Las madres quieren que sus hijos estén bien (la mía no es la excepción) al momento de inscribirme a la secundaria, quería que fuera acompañado con mis primos, pero ellos iban a una escuela muy lejos de la casa, total que ni me quede con ellos y quede en otra que era toda una excursión para llegar a ella.
Mi hermano quedo junto con mi primo Mario pero en el turno vespertino, finalmente quede solo en un grupo que al final de los tres años fue muy bonito conocerlos y estar en ese grupo, pero tenía que sufrir en levantarme muy temprano para llegar a las 7:20 de la mañana, falte muchísimo y eso afecto mi nivel académico, súmale que es la temporada difícil de la pubertad.
Las niñas del tercer año me decían que era el mas tierno de la secundaria y que era yo su novio y me disparaban mi torta a la hora del descanso. Teníamos un profesor del idioma ingles Henry que en los dos primeros periodos me reprobó y en los dos últimos me aprobó. Mi complexión de estatura es baja, en esa época al sentarme en las bancas mis pies quedaban colgados, no llegaban al piso, una ocasión me dijo frente al salón que me sentara bien, “baja los pies”, obedecí pero quede mal sentado “siéntate bien” me dijo al mismo tiempo me dio un golpe con la regla, lo hice y me ordeno nuevamente que bajara los pies y así en tres ocasiones. Que mala onda.