Hola, el día de hoy llegue al trabajo y me hicieron mención de mi corte de pelo, en los años setenta no existían las estéticas unisex, estaban las peluquerías, un local donde se le cortaba el pelo y se rasuraban a los hombres, con espejos en todas las paredes y un aparato en la parte de afuera que parecía un gran caramelo.
Vivíamos en la colonia Ramos Millán cerca del metro Nativitas, nos cambiamos a la colonia Paraje Sanjuán en Iztapalapa, casualmente el mismo señor peluquero que tenía su local cambio a la misma donde nosotros, nos reconoció y lo saludábamos muy bien, en una ocasión mi mama no tenía dinero para pagarle y me mando a que me cortara el pelo.
Llegue espere mi turno subí a la silla me pregunto como quería mi corte, casquete corto, ya que termino y a la hora de pagar le dije “que dice mi mama que si le presta la peluquería”, y él con una carcajada me respondió pues ya que mano, ya ni modo de pegarte el pelo y es el corte pero si quieres hasta la peluquería te la presto.